Pensamientos

“Las cosas no ocurren por casualidad.”

Con este lema, que por cierto, no se al final si se me ocurrió a mí solito o lo leí en alguna parte, es como he estado firmando durante muchos años todos mis correos electrónicos y mis comunicaciones. Lo hacía porque creía firmemente que ilustraba una verdad que, aunque no puedo demostrar con la aplicación del método científico, la experiencia le había ido dando la razón. Y es ahora para mí mucho más evidente, justamente ahora que no la uso. Después de que los últimos dos años sin aparecer, quiero recuperarla sin duda.

No pretendo dar lecciones a nadie, a mí lo que me gusta es aprender. Mi sed de conocimiento no se agota nunca. Luego, quizás todo eso pueda servir para algo o para alguien. Pero tengo normalmente la sensación que tengo ya trabajo de encargarme de mi mismo como para ir dando lecciones a los demás. No obstante, siempre que puedo, me gusta poner mi grano de arena en todos los sitios por los que paso. Y no deseo nada a cambio. Me basta con saber que he ayudado.

Sueño con estar al lado de personas a las que admiro. Mi necesidad no es física, es intelectual. Fascinación pura. Y admiro a quien innova, al que es valiente como para tener una idea y ponerla al servicio del mundo entero. Y admiro a la gente apasionada, que te transmite su energía a través de sus ojos.

Me apasiona la tecnología. Me ayuda a pensar, a transmitir lo que llevo dentro. No siempre lo consigo, el mundo va mucho mas deprisa de lo que me gustaría, de lo que soy capaz de asimilar, pero no desmayo en el intento. Bebo y bebo sin parar intentando apagar esa sed, aún consciente de la imposibilidad del suceso. Me gusta encontrar nuevas formas de avanzar, de poner herramientas al servicio del pensamiento. Quizás eso sea por mi menor capacidad de manejarme bien con las personas, especialmente en el mundo de los negocios. Siempre he creído que de pequeño quizás me perdí algún día de clase importante, el día en que se explicó la lección de lo difícil que es relacionarse con la gente. Pero no por ello dejo de intentarlo.

Y desde hace poco, he pensado que me ayudaría hacer todo esto público y escribirlo en mi propio espacio. No es que busque con ello reconocimiento. Seguramente es solo una forma de terapia personal. Pero me siento bien haciéndolo. Y como hace algún tiempo que hemos pasado la línea de la vergüenza, ahora pienso en voz alta.

Si quieres compartir algunas de tus ideas conmigo, deja tus comentarios en twitter (@ebadia). Yo estaré encantado de escucharlas y discutirlas con quién lo desee. Creo que lo que nos falta hoy es justamente eso: generar espacios de ideas que sirvan para mejorar el futuro.

Enric Badia.
enric.badia@gmail.com